hernan marina

 
 
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Pérez Rubio, Agustín: “Juego de poderes, mise en scène”.  Texto catálogo Teorética. (2008) ESP

Pérez Rubio, Agustín: POWER PLAY MISE EN SCÈNE.  Catalog exhibition Teorética (2008) ENG

Ureña, Jurgen: “Del bel canto y la bella duda”. La Nación, San José de Costa Rica, Noviembre 2008 ESP

Martínez Quijano, Ana: “Con nuevas tecnologías, el arte interviene el pasado”.  Ambito Financiero, Buenos Aires. Febrero 2007 ESP

Pérez-Ratton, Virginia: “Le Partenaire” (2008) ESP

Pérez-Ratton, Virginia: “Le Partenaire” (2008) ENG

 
 
 
 
 
 
 
 

Del ‘bel canto’ y la bella duda

Ficciones El videoarte del argentino Hernán Marina lo sube al escenario con María Callas
Jurgen Ureña | jurgenurena@yahoo.com

Se comenta, sin demasiadas certezas, que el coreano Nam June Paik obtuvo la primera cámara portátil de SONY en noviembre de 1965, y se convirtió así en el primer videoartista de la historia.
Pesan muchas dudas sobre esta anécdota, y sin embargo, ¿qué mejor sentimiento para referirse al videoarte que la duda? ¿Qué es el videoarte? ¿Es ficción o documental? ¿Quién lo sabe?
Le partenaire , videoarte del argentino Hernán Marina, nos devuelve el brillo intenso de María Callas, las notas inspiradas del bel canto y, por supuesto, la bella duda. ¿No se parece elpartenaire de la diva a Hernán Marina? ¿Es esta la grabación de un duelo operístico inusual, la intervención ingeniosa del histórico registro o una broma del arte contemporáneo?
Para ensayar respuestas y deslumbrarse entre dudas, solo es necesario visitar la Fundación Teorética, antes del próximo 3 de noviembre.

¿Qué es el videoarte para Hernán Marina?
Yo lo veo como un territorio de confluencia de géneros. En principio se trataba de experimentar con las posibilidades de la cámara y del medio, pero una vez superado ese estadio inicial, se ha ramificado en obras relacionadas con lo cinematográfico o lo narrativo, con lo performático y lo televisivo. Estas distintas vertientes hacen del videoarte algo interesante y a la vez carente de especificidad.

¿Cómo surge Le Partenaire?
Yo venía haciendo trabajos formalmente muy distintos de este, aunque creo que conceptualmente no diferían demasiado, y quería experimentar algún tipo de obra que incluyera lo audiovisual y lo performático. Entonces comencé a trabajar sobre un material que me gustaba mucho: el concierto de María Callas en la Ópera de París, en el año 58. Así surgió este personaje ficticio, Théophile Hiroux, que es además el nombre de mi abuelo materno. Esta idea, de ponerme a mí en escena, me permitió mezclar elementos biográficos o identitarios en la ficción.

¿Qué vínculos existen entre Le Partenaire y tu obra precedente?
En mi trabajo es recurrente la apropiación de material mediático: antes usaba losclip art de computación o las infografías de prensa; aquí utilizo el material televisivo de un concierto lírico. Por otra parte, mi trabajo siempre tuvo que ver un poco con lo corporal y aquí el cuerpo está muy presente, desde que actúo y canto.
“Hay una pregunta permanente en mi obra en torno a la identidad, que aquí está vinculada con lo biográfico, con la historia personal y la de mi familia. Otras constantes son el salto al vacío del personaje cuando sale a cantar y cierra el concierto de una figura consagrada, o la presencia de la tragedia y de cierta idea de la muerte”.

¿Y el proceso de entrenarte e incluirte como cantante?
Eso fue meterme en un mundo que me era bastante ajeno hasta hace poco. Estuve estudiando alrededor de un año y fui adquiriendo conocimiento de la lírica, de su disciplina, sus códigos y su tradición. En principio me interesaba cómo el canto puede tocar aspectos emocionales de manera muy directa, pero creo que la idea surgió también del replanteamiento de mi propio trabajo.
“Cuando el artista logra cierto nivel de aceptación en su obra tiende a quedarse haciendo lo que el mercado o el coleccionismo esperan de él. Creo que si el artista pierde su lugar de juego, si no se divierte con lo que hace, se pierde a sí mismo”.

La importancia del juego se evidencia también en la relación imaginaria, al lado de María Callas.
Claro. La idea de ponerle voz al personaje era algo así como el intento de convertir en realidad esa utopía absurda. Era un lujo y era también el juego de ser otro, esa disposición del actor de ser alguien distinto. Después, algunos espectadores se preguntaron si la historia era real, muchos creían que el personaje había existido y algunos incluso decían que tenían sus discos en la casa.

El juego creativo permite también la “puesta en crisis” del documental.
Me interesaba partir de un género mediático relevante, tomar signos y símbolos que andan dando vueltas en la cultura visual o audiovisual, barajarlos y conseguir un giro. Esta posibilidad del arte contemporáneo me parece muy atractiva, así como la aplicación de medios digitales como los utilizados en la postproducción deLe Partenaire .
“El artista contemporáneo es una especie de pensador visual. ¿Por qué estos materiales deberían estar solamente disponibles para el editor de radio, televisión y cine? A diferencia de un diseñador, el artista contemporáneo no tiene que crear una obra funcional, sino que puede asumir una búsqueda distinta a la de la televisión o la publicidad, desde un lugar subjetivo, acorde a su realidad y contexto”.

Curiosamente el efecto especial y la estructura dramática de Le Partenaire, heredados del cine y la televisión, lo apartan de los territorios frecuentados por el videoarte.
A mí el videoarte que más me interesa es el que se acerca a lo cinematográfico, donde hay una narrativa aunque sea breve. El videoarte sin una historia que conmueva o el videoarte de ambientación no me interesan.

¿Cuánto tiempo de elaboración tomó Le Partenaire?
Desde que estuvo listo elstory board tomó poco más de tres meses, muy intensos, con una dedicación a tiempo completo. Trabajamos con un equipo que incluyó director de fotografía, directores de cámara, productores, vestuarista, entrenador y director actoral; luego hubo muchísimo trabajo de edición y posproducción. Creo que al final todo esto se ve y le da una cualidad diferencial a la obra.

El trabajo con gran cantidad de especialistas era también importante en una pieza escultórica tuya, titulada oportunamente Coloso.
Esto me parece una de las cosas más interesantes en el oficio del artista contemporáneo: el gran aprendizaje que se consigue en cada proyecto; es enriquecedor en lo técnico y en lo personal. En el caso delColoso , se trataba de una intervención en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires. Debí aprender de ingeniería, de materiales constructivos y de temas arquitectónicos.
“Cada artista tiene una idea parcial en la cabeza, y al llevarla al plano de lo físico, con la colaboración de un grupo de trabajo, se enriquece de estas diversas miradas del mundo: se completa como persona. Yo disfruto mucho más de esto que de mi trabajo como artista solitario en el taller”.

Le Partenaire es tu primer videoarte. ¿Fue suficiente el extenuante proceso o viene algún otro coloso en camino?
Pienso seguir. Es cierto, fue un proceso extenuante pero también muy valioso. Esto de tener una idea, llevarla adelante, involucrar a otras personas que aportan su conocimiento y entusiasmo e interpretar todo esto con tu cuerpo, produce una sensación de tanto gozo que te impulsa a seguir con otros proyectos.
“ Las ideas que me surgen ahora las pienso en términos de hibridación, de vínculos entre lo performático, el canto y el teatro. Me parece que todo esto le da unplus a lo visual, y me gustaría seguir trabajando en esta línea”.

 
 
 
 
 
 
 

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