hernan marina

 
 
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Pérez Rubio, Agustín: “Juego de poderes, mise en scène”.  Texto catálogo Teorética. (2008) ESP

Pérez Rubio, Agustín: POWER PLAY MISE EN SCÈNE.  Catalog exhibition Teorética (2008) ENG

Ureña, Jurgen: “Del bel canto y la bella duda”. La Nación, San José de Costa Rica, Noviembre 2008 ESP

Martínez Quijano, Ana: “Con nuevas tecnologías, el arte interviene el pasado”.  Ambito Financiero, Buenos Aires. Febrero 2007 ESP

Pérez-Ratton, Virginia: “Le Partenaire” (2008) ESP

Pérez-Ratton, Virginia: “Le Partenaire” (2008) ENG

 
 
 
 
 
 
 
 

Con nuevas tecnologías, el arte interviene el pasado
Por: Ana Martínez Quijano


Con un impecable trabajo de postproducción y montaje, en «Le Partenaire», Hernán Marina no sólo toma el lugar del tenor que acompañaba a María Callas, sino que va robándole protagonismo hasta que la diva sale airadamente de la escena.
Desde la antigüedad, la mejor fuente de inspiración para los artistas ha sido siempre el arte, fenómeno que en la actualidad se acentúa con el aporte de las nuevas tecnologías, que amplían hasta el infinito la posibilidad de servirse del pasado. El artista Hernán Marina explora el material inagotable que provee el mundo cibernético y en su última obra, el video «Le Partenaire», que la semana pasada presentó en la feria madrileña ARCO, lo utiliza sin prejuicios como si fuera suyo.


La producción de Marina, hasta ayer centrada en la escultura, se desplaza libremente hacia la música y así se adueña de una historia que comienza en París en el año 1958, con el debut de María Callas en el Palais Garnier donde canta «Norma».


Realidad y ficción, verdades y mentiras se confabulan para incluir un cantante lírico, un partenaire de la Callas que resulta ser un personaje apócrifo interpretado por el propio Marina, que suplanta la imagen del tenor y utiliza la voz de los cantantes originales. Es decir, apropiándose de un material de aquella época emitido por TV en directo a toda Europa, y a través de un impecable trabajo de postproducción y excelentes montajes, nuestro artista se incluye a sí mismo en el papel estelar del tenor. Pero se trata de un tenor nacido en nuestras Pampas, que se inserta en la magia del teatro, participa con sus gestos del divismo de la ópera y además, se da el gusto de codearse y regodearse con la voz y el encanto inefable de Callas.

El resultado de esta simulación, que incluye imágenes de la diva en Buenos Aires, más un encuentro fraguado del partenaire con Perón, Evita y Gardel, es, por supuesto, hilarante.

En la historia, el partenaire (Marina) va cobrando cada vez mayor protagonismo, hasta que luego de cantar «Tosca» con la Callas y ganarse la mayor ovación, se niega a saludar al público junto a la diva, que se retira del escenario contrariada. La obra culmina con la aparición del partenaire triunfante, que calma el frenesí de los aplausos y canta un aria fuera del programa original. La gracia, la contemporaneidad de la obra, está lograda en este final. Marina no sólo interpreta sino que además canta (y esto se advierte de inmediato, porque su voz no es la del gran Di Stefano) el aria «E lucevan le stelle».

Para realizar este video, el artista se fue acercando al mundo de la ópera y lo indagó en profundidad. «Estudié canto un año y medio con la idea fija de cantar», dice. «También hice un curso en el Instituto Superior de Arte del Colón sobre interpretación actoral para cantantes. Ese era un mundo prácticamente desconocido para mí, una impresionante escuela como la de la película 'Fama', pero dedicada a la lírica», Consultado sobre qué lo atrae de la ópera, observa que el género recupera la tradición de la tragedia griega y que el tema heroico ya estaba planteado en ese monumental trabajo que evocaba el Coloso de Rodas y que se expuso en el Malba.

Marina comparte el cartel con las voces sublimes de la ópera, pero además, con Mini Zuccheri, la autora del vestuario, Horacio Pigozzi que realizó la dirección escénica, Nushi Muntaabski a cargo del maquillaje, Jack Batho (consejerode la Embajada de Francia) de la locución, y Lila Lisenberg del engorroso trabajo de postproducción (insertarlo a él en el material filmado y que parezca que está en la década del '50 con Callas).

 


Para quienes poseen un criterio tradicional e historicista del arte, el contrabando de escenas, voces e imágenes es un verdadero pecado. Para otros, quienes opinan que el arte no debe quedar inerte en los museos, que puede y debe servir para establecer nuevas relaciones con el mundo, la obra del artista viene para colocar a María Callas en la vida real, aunque sea de un modo subversivo. En esta nueva vertiente del arte y también con el aporte tecnológico y un saludable humor, trabajan artistas como el argentino Miguel Rothschilds, que creó una fotonovela donde se presenta como un pariente de los ricos banqueros que llevan su mismo apellido, o el uruguayo Martín Sastre, que realizó un video con el estilo de Hollywood donde él es un « genio» del arte que logra hacer fortuna.

Pero mientras el melodrama de Rothschilds (que llega a casarse con una poderosa heredera para terminar como un pintor callejero) o la saga glamorosa de Sastre, son infiltraciones y apropiaciones de situaciones ajenas que en cierto modo articulan una crítica al sistema en el cual se insertan, «Le Partenaire» es un claro homenaje a una heroína del canto, y su sentido es traerla de nuevo a la vida.

Tal vez sea por esta pasión que conlleva su inevitable costado patético, que hoy «Le Partenaire» es apreciado en el Project Room de ARCO, donde Marina, representado por una galería de Holanda, ha logrado atrapar durante los 30 minutos que dura el video la atención de críticos y espectadores.

 

 
 
 
 
 
 
 

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