hernan marina

 
 
.TXT
 
 
 
.jpg
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Gainza, María. “El cuerpo del delito”. Radar, Página 12, Agosto 2004  ESP

Gainza, María. “Corpus delicti”. Radar, Página12.  Agosto 2004 ENG

Braga Menénez, Florencia: “Nostalgia de lo heroico y desesperación”.  2004 ESP

Braga Menéndez, Florencia: “Desperation and Nostalgia for Heroism”, 2004 ENG

Montornes, Frederic.  Texto catálogo muestra “Silencio” (Nueveochenta, Bogotá, 2007) ESP

Montornes, Frederic.  “Self-absorbed silhouettes”.  Catalog Nueveochenta. ENG

Taricco, Clelia: Men’s Health.   (Catálogo/catalog) Museo de Arte Moderno, Buenos Aires (2003) ESP

Marina, Hernán: "Breve historia de un coloso", Catálogo exhibición Malba (2004) ESP

 

 
 
 
 
 
 
 
 

SILUETAS ENSIMISMADAS

 

Resulta cuando menos curioso que entre la vorágine de imágenes en movimiento y sonidos interminables que no cesan de llegar desde la última guarida del arte o cualquier rincón del mundo exista alguien que, como quien no quiere la cosa, le ponga frenos a la velocidad y decida ensordecer lo que, en algunos casos, se identifica con la contaminación acústica. Sin embargo, cuando este alguien no es uno solo y son muchos los que optan por tomar esta vía, lo que se podría asociar fácilmente a una decisión personal manifiestamente antisocial deriva en una opción para analizar la realidad o, como mínimo, un aspecto de ella tan legítimo como cualquier otro.

Si en el mundo tradicional se asociaba la soledad con el acto íntimo de leer y escribir, con la aparición de la multitud durante la modernidad y su ingente masa de seres anónimos quedaron establecidas algunas de las bases para gozar de un derecho hasta entonces inexistente. Escondidos o disfrazados entre el anonimato de una aglomeración no era difícil a partir de entonces tomar conciencia de lo solo que estaba uno. Ahora bien, con la llegada de la ultra modernidad y la era del individuo por excelencia, lo que fue reconocido como el derecho a la intimidad -y motivo de alegría para sus más fervientes defensores- se fue tornando en una situación, en algunos casos, impuesta. De modo que aquella soledad tan vindicada en otras épocas pasó a convertirse en el cerco invisible que paulatinamente aislaría al individuo.

Algunas de las consecuencias de esta nueva soledad que sobrevolando la época que vivimos han causado mella en numerosas expresiones artísticas, podrían ser el hedonismo, la auto contemplación o el narcisismo: tres posibilidades para encerrarse en uno mismo y buscar entre el mar de dudas la identidad que se supone nos pertenece. Una búsqueda que, por otro lado, será una tarea poco menos que interminable a causa de la volubilidad y constante transformación de todo individuo que se aplique en ella.

Con la progresiva desaparición en el cine de los finales felices o desesperados, la intrusión en los video clips de insondables seres inadaptados, los relatos en primera persona, los diarios íntimos de los géneros fotográficos, la irrupción del absurdo en las narraciones artísticas, el aumento de spots publicitarios melancólicos o la exaltación de la tristeza como una de las poses humanas más interesantes, parece que la creación contemporánea se aplica en identificar la nueva soledad con lo que serían en gramática unos puntos suspensivos: un estado de tránsito o una acción en suspensión condenados a esperar a alguien que termine lo inacabado.

A través de la silueta de unos personajes, condenados ad eternum a la rutina de un ejercicio, que aparecen ante los ojos del visitante como la esencia paradigmática del ensimismamiento y la soledad, Hernan Marina nos sitúa sobre la pista de lo que podría ser un posible final: la alienación como un estado sin retorno. Es decir, otra secuencia de puntos suspensivos condenada a perpetuarse a través de la repetición, la invariabilidad de unos cuerpos casi siempre perfectos, el encadenamiento interminable de unos ejercicios desganados, la caída libre y en el vacío entre dos puntos inexistentes y la recreación de impolutos escenarios donde parece casi imposible la representación de nuestra tragedia contemporánea.

Sin poder ubicar cada unos de sus fragmentos entre los límites ideales de un principio y un final –y de forma que al contemplarlos se lean como relatos visuales- las secuencias de movimientos que trabaja Marina y que tanto recuerdan a las invenciones de Muybridge, se nos muestran como notas aisladas entre los supuestos límites de un pentagrama mural. La música silenciosa de una realidad aislada y condenada a permanecer sola entre los límites de uno mismo.

Entre las líneas infinitas de una silueta ensimismada.

 

Frederic Montornés
Sitges, 2004

 

Frederic Montornés es curador del Centre Santa Mónica (Barcelona).  Actualmente está comisariando la próxima Bienal de Sitges (2007).  Curó exposiciones internacionales en el Palau de la Virreina (Barcelona), y cocuró el Espai 13 de la Fundación Miró (Barcelona).

 
 
 
 
 
 
 

inicio | home