hernan marina

 
 
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Brizuela, Leopoldo. “Buenos Aires by Night” de Hernán Marina. Texto muestra Instituto de Cooperación Latinoamericana de Buenos Aires. Publicado en Revista Barbaria. Agosto 2001. ESP

Brizuela, Leopoldo "Buenos Aires by Night". Text catalog exhibit. Published at Barbaria, Buenos Aires. Augsut 2011. ENG

Montornés, Frederic. “Buenos Aires by Night” de Hernán Marina.  Texto en Catálogo Colección MUSAC (2010).  /Montornés, Frederic. “Buenos Aires by Night” by Hernan Marina. Published in Catalog MUSAC Collection 2010. (ESP - ENG)

Pérez Rubio, Agustín.  “Ironías del acontecimiento” (2002). Catálogo muestra “Buenos Aires by night”, Doque Barcelona. ESP

Pérez Rubio, Augustin "An event's ironies". Text catalog exhibit Buenos Aires by Night. Doque, Barcelona. ENG

Lebenglik, Fabián.  “Turismo violento y erotismo”.  Página 12.  Agosto 2001. ESP

 
 
 
 
 
 
 

Hernán Marina

Por Leopoldo Brizuela

 

Las obras de Hernán Marina toman como punto de partida un género nuevo: las “infografías”, esos relatos hechos de imágenes que aparecen, en ciertos diarios, junto a ciertas noticias, en general las más cruentas.

A diferencia de la ilustración tradicional, que complementaba el texto escrito y lo enriquecía con la interpretación del ilustrador, la “infografía” se presenta como un relato alternativo, una narración diferente de los mismos sucesos, que el lector puede preferir a la narración escrita si acaso está apurado o ha perdido la antigua paciencia de leer palabras. Por otro lado, lejos de enriquecer el relato escrito, la infografía lo reduce a unos pocos elementos que representa por medio de íconos, esos signos de la informática que, en este caso, son articulaciones de la lengua del “relato infográfico”; significantes, en fin, de núcleos narrativos detectables en todos los relatos existentes, esencias que compartiría toda experiencia humana.

No sorprende que las secciones más sensacionalistas de los diarios postulen, incluso, que el lenguaje de la infografía es un lenguaje preferible al lenguaje escrito. A diferencia de las palabras, viciadas de polisemia, la infografía permite, o mejor dicho, obliga a una única interpretación. A diferencia de los idiomas corrientes, la infografía puede ser decodificada universalmente, como las leyes divinas para quienes creen en ellas: nada puede suceder en Buenos Aires o en Roma, en Kuala Lumpur o en Groenlandia que sea irreductible a los mismos íconos propios, incomprensible por su sabiduría tecnológica y globalizada.

Las obras de Hernán Marina nacen para contradecir estos postulados, y su virtud más sorprendente es, acaso, que los desmienta usando el propio lenguaje infográfico, agravándolo, forzándolo, llevándolo al límite de su propia inutilidad y su ridiculez. Un material que ni siquiera es feo, y que no permite, siquiera, demostración de virtuosismo alguno. La belleza de estas obras de Hernán Marina, como las de toda obra de vanguardia, nacen de la representación novedosa de verdad, que después de la experiencia artística nos parece más rica y más misteriosa.

Hernán Marina agrava, lleva al límite, decía, y esto vale tanto para lo relatado en sus obras como para la forma en que lo relatan. Entre muchos hechos realmente ocurridos, Marina selecciona aquellos que revelan inequívocamente la brutalidad del sistema político o la gravedad de la desintegración social: un ascensor repleto de obreros cayendo en un edificio de Catalinas Sur, un grupo de chicos de la calle apedreando un ómnibus de lujo en la Autopista a La Plata.

Para representarlos, y así como las infografías relatan con una invariable economía de colores, Marina trabaja, no diría yo con blanco y negro, sino con luz y oscuridad. La luz dibuja íconos que, quizás por su habitual aire infantil, lucen siniestros como hace un siglo lo eran el blanco de las sábanas de los fantasmas o los huesos de los muertos que aparecían en los cuentos de terror. La sombra, en las obras de Marina, oculta todo lo que el sistema primero victimiza y luego relega al olvido, al silencio. Luz y oscuridad sugieren, así, en lugar del orden inmóvil y armónico de la infografía, nuestra secreta guerra cotidiana.

Por último, podríamos decir que éstas son obras, también, llenas de humor, un humor que proviene directamente del amarillismo y del estilo bizarro del cierto periodismo. Pero este humor es, como en tantos casos, el último paso antes de la desesperación absoluta. La risa de Hernán Marina, amarga y contenida, es una de nuestras últimas defensas contra la alienación, la muerte, la oscuridad definitiva.

 

Leopoldo Brizuela

 
 
 
 
 
 
 
 

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