hernan marina

 
 
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Brizuela, Leopoldo. “Buenos Aires by Night” de Hernán Marina. Texto muestra Instituto de Cooperación Latinoamericana de Buenos Aires. Publicado en Revista Barbaria. Agosto 2001. ESP

Brizuela, Leopoldo "Buenos Aires by Night". Text catalog exhibit. Published at Barbaria, Buenos Aires. Augsut 2011. ENG

Montornés, Frederic. “Buenos Aires by Night” de Hernán Marina.  Texto en Catálogo Colección MUSAC (2010).  /Montornés, Frederic. “Buenos Aires by Night” by Hernan Marina. Published in Catalog MUSAC Collection 2010. (ESP - ENG)

Pérez Rubio, Agustín.  “Ironías del acontecimiento” (2002). Catálogo muestra “Buenos Aires by night”, Doque Barcelona. ESP

Pérez Rubio, Augustin "An event's ironies". Text catalog exhibit Buenos Aires by Night. Doque, Barcelona. ENG

Lebenglik, Fabián.  “Turismo violento y erotismo”.  Página 12.  Agosto 2001. ESP

 
 
 
 
 
 
 

Turismo violento y erotismo

Por una parte, fotografías que utilizan e invierten la estética infográfica. Por la otra, moldes de partes anatómicas que transfiguran la arquitectura en erotismo.


Por Fabián Lebenglik

 

Por primera vez tenemos la oportunidad en España de poder apreciar la obra de Hernán Marina con calma y detenimiento, en su primera muestra Los diagramas de Hernán Marina (Buenos Aires, 1967), basados en el género infográfico, modifican sin embargo la estética de ese género periodístico e informativo: desde la perspectiva de la línea son muy similares, pero esa línea, en Marina, es el resultado de una imagen fotográfica tomada de una fuente de luz blanca que parece ser de neón. Como los diagramas del artista remiten a escenas de violencia urbana porteña, el efecto de los fondos negros que irradian líneas de luz blanca evocan y suponen un estética “Buenos Aires by night” –tal el título de la serie–.
Marina estudió dibujo y pintura, y cursó seminarios de dirección de arte en Estados Unidos. Presentó algunas exposiciones individuales y colectivas. El año pasado recibió una mención en el Salón Nacional; participó de la III Bienal de la Crítica (Museo Castagnino, Rosario); la Feria Arco de Madrid (en la sección Cutting Edge, a la que fue invitado nuevamente en la edición 2001) y también participó del Primer Festival Internacional de Investigación Artística de Valencia.
Ante las obras de Marina, el espectador pasa a ser el turista accidental que recorre con la mirada una ciudad fantasmagórica e infográfica. Lo que se ve es el más frío de los artificios, nacido al calor de las noticias. Las diferentes escenas reconstruidas por Marina –no importa si reales o ficticias en cuanto a su verdad histórica– resultan absolutamente verosímiles en el contexto argentino. Si por una parte estas obras suponen cierta universalidad (por la ausencia casi total de particularidades), como resultado del borramiento de las características y diferencias propio del costado imperial de los sistemas informativos globales, por otra parte estos trabajos de Marina construyen una visión fantasmal y sombría, casi radiográfica del clima social (irradiaciones de luz sobre negro, como con los rayos X). El aspecto fantasmal también se verifica formalmente en la obra, dado que el recorrido de las líneas de neón proyecta una sombra sutil que acompaña, en otro registro lumínico, el trazo; algo así como los pentimenti pictóricos pasados por el tamiz de la tecnología.
Las reconstrucciones de los crímenes, accidentes, catástrofes y escenas violentas que aparecen en las infografías de los diarios, generalmente coloreadas, tienen un carácter tan naïf como adocenado, que borra el factor humano y reduce todo al plano de las leyes de la física. La infografía oculta la tragedia a través de diagramas anodinos y anónimos porque configuran una clase de reconstrucción aséptica, vaciada de violencia: la caída libre de un ascensor con obreros se reconstruye en la infografía como el efecto de la ley de Newton. Los balazos dirigidos por francotiradores contra un automóvil se transforman en una secuencia de rayitas que indican la trayectoria de los proyectiles hasta hacer impacto. La idea de sucesión y movimiento se esquematiza con flechitas y con la repetición de, por ejemplo, las sucesivas posiciones y derrapes de un automóvil baleado que a partir de recibir los impactos de bala comienza un recorrido errático y final hasta dar contra un árbol.
Además de artista plástico, Hernán Marina es sociólogo, y desde la producción artística invierte y mina desde adentro los usos generalizados de la sociología, convertida hoy en una ciencia auxiliar del marketing comercial y político en vista de su destino de productora infinita de encuestas y de tortas estadísticas asépticas que ven a los congéneres sólo como consumidores.


En la segunda sala del ICI se exhibe la muestra de Analía Segal (Rosario, 1967). Se formó en artes plásticas y diseño, en la UBA y en la New York University, y recibió varias becas y distinciones. Desde hace dos años vive y trabaja en Nueva York, donde realiza exposiciones y es docente.
Al entrar a la sala blanca, el visitante se encuentra con un espacio vacío. La sutil obra de Segal aparece después, inscripta en las paredes ylas columnas, se trata de relieves y saliencias de yeso que visualmente constituyen al mismo tiempo una continuidad perfecta –en color y textura- con la arquitectura, pero al mismo tiempo una ruptura profunda de forma y sentido. Se trata de pliegues, saliencias y perforaciones tomados de moldes corporales: vaginas, anos y demás porciones del cuerpo que forman parte del ambiente, profundamente inquietantes y sensuales en su delicadeza y suavidad, pero también pudorosos en su blancura y frialdad.
Los pliegues, relieves y perforaciones inscriptos en las paredes y columnas a veces resultan anatómicamente reconocibles y a veces son muy ambiguos. Están colocados a distintas alturas, en zonas muy visibles, pero también en lugares inesperados. A medida que la muestra va siendo “descubierta”, el espectador busca y toda marca en la pared pasa a ser motivo de rastreo, también las tapas de los enchufes o las cerraduras y picaportes. Segal obliga al visitante a poner el ojo en la materialidad arquitectónica, que se transforma de manera inquietante. A veces la obra de la artista se reparte en grupos, como una erupción de pezones en la pared. A veces aparece a modo de molde solitario. Más allá de las asociaciones y fantasías que la obra despierta, surgen diferencias entre las mismas partes de distintas personas. Los moldes, tomados del círculo de amistades de la propia artista, cuentan con un “mapa” o “manual” de referencias, en el que se indica, al modo de símbolos, un nombre para cada anatomía. La obra también remite a un dato urbano curioso e igualmente sugestivo: las sensuales ranuras que el Banco Itaú colocó en las columnas anaranjadas de entrada de sus locales, para pasar la tarjeta de débito. Sólo a una firma brasileña podría habérsele ocurrido tal diseño para una operación bancaria, relacionando sensualidad y dinero. En este sentido, las eróticas aplicaciones arquitectónicas de Analía Segal van teniendo aplicación edilicia en la vida urbana.
También presenta el video “The Tourist”, que consiste en un lento, minucios y ambiguo recorrido “turístico” por el territorio corporal, a una distancia ínfima, con lente macro. De modo que los pliegues, texturas, poros, vellosidades y movimientos sugieren un paisaje abstracto, pero también una situación erótica imposible de precisar. Todo está mostrado de tal modo que al mismo tiempo se exhibe demasiado, pero se deja librado a la imaginación y al acompañamiento de los espectadores.

(Florida 943, hasta el 7 de septiembre)

 
 
 
 
 
 
 
 

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